son cada trago del pasado.
Siempre echando en cara mis actos
cuando tus palabras eran latigazos
a veces lo que uno dice puede ser balas mortales
en puntos del cuerpo donde la sangre no corre.
Amaneces, creces y retrocedes
vuelves a ser el mismo estúpido de siempre
como dices que me quieres
si nunca supiste mirar a los ojos de tu madre?
Atardece, enloqueces y me destruyes
tu quemaste del cielo todas esas nubes.
Anochece, insomnio y llueve.
Zarate.
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