Mónica Carrillo
viernes, 22 de febrero de 2013
Porque las palabras nos definen
Dicen lo que somos, cómo somos, aun sin quererlo. La clave es elegir. El uso de un verbo y no otro. No es lo mismo "querer" que "desear". No es lo mismo "fracasar" que "haber perdido". No es lo mismo "enseñar" que "dar a conocer". La elección siempre significa algo, no es inocente, revela algo de nosotros, algo que queremos comunicar. Así, optamos por una frase interminable en lugar de por un estilo más directo. Todo forma parte de nuestro discurso, del flirteo, de la conquista del interlocutor, porque el lenguaje es un juego de seducción, todos intentamos seducir con el lenguaje.
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