Un día pasa, pasa que estás de pie en algún lado y te das cuenta de que no quieres ser ninguno de los que están a tu alrededor, ni siquiera quieres ser tu mismo. Solo quieres salir corriendo, salir a toda hostia del sitio en el que estás. Pero de repente ocurre, algo se acciona, y te das cuenta de que las cosas van a cambiar, que ya han cambiado.
A doscientos por hora no quiero darme cuenta de lo que pasa a mi alrededor pero de repente lega alguien que te dice que tranquilo, que aflojes y cuando aflojas te das cuenta de las cosas. Cosas pequeñas, que te enseñan a ir despacio, y eso sienta bien. Pero llega un momento en el que los caminos se bifurcan, cada uno toma una dirección pensando que al final los caminos se volverán a unir...Al final solo ocurre una cosa, llega el puto invierno...y de repente te das cuenta de que todo ha terminado, ya no hay vuelta atrás, y justo entonces intentas recordar en qué momento comenzó todo, y descubres que todo empezó antes de lo que pensabas, mucho antes...Y es ahí, justo en ese momento, cuando te das cuenta de que las cosas solo ocurren una vez, y que por mucho que te esfuerces, ya nunca volverás a sentir lo mismo, ya nunca tendrás la sensación de estar a tres metros sobre el cielo.

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